UX y UI no son sinónimos, aunque casi siempre se mencionan juntos
UX significa User Experience (experiencia de usuario): cómo se siente usar un producto, si es fácil de entender, si el proceso para lograr algo tiene sentido, si la persona encuentra rápido lo que busca. UI significa User Interface (interfaz de usuario): cómo se ve ese producto — los colores, los botones, la tipografía, el espaciado visual.
Una analogía útil: si un sitio web fuera un edificio, el UX sería el diseño arquitectónico —dónde queda cada puerta, qué tan lógico es el recorrido para llegar a cada habitación— y el UI sería la decoración —los materiales, los colores, los acabados visuales de ese mismo recorrido.
Por qué se confunden tanto
Porque ambos trabajan sobre la misma pantalla y a veces los realiza la misma persona. Un sitio puede verse visualmente hermoso (buen UI) y aun así ser frustrante de usar porque el proceso para completar una compra tiene demasiados pasos innecesarios (mal UX). Y al revés: un proceso puede ser lógico y simple (buen UX) pero verse anticuado o poco profesional (mal UI). Los mejores resultados combinan ambos bien resueltos, no uno solo.
Cómo se ven en la práctica dentro de un proyecto web
El trabajo de UX ocurre principalmente antes de que se vea nada bonito: mapear qué necesita lograr cada tipo de visitante, en cuántos pasos, y en qué orden tiene sentido presentar la información. Se refleja en decisiones como cuántos clics toma llegar del inicio al formulario de contacto, o si el flujo de compra tiene pasos que se pueden eliminar sin perder información necesaria.
El trabajo de UI llega después, sobre esa estructura ya decidida: elegir la paleta de colores, la tipografía, cómo se ve cada botón en sus distintos estados (normal, al pasar el mouse, presionado). Es lo que se materializa en el mockup que el cliente revisa antes de que se programe el sitio.

